Periodismo en Áncash: de los “sicarios mediáticos” a los pululantes seudoperiodistas

Viernes, 30 Septiembre 2016 - 9:30am

Huaraz en Línea (Por: Nora García Vásquez) Tuvo que pasar tres años, luego de conocerse el informe congresal del caso Áncash,  para que el Colegio de Periodistas del Perú reconozca la existencia de “sicarios mediáticos” en el país; cuando éstos desarrollaron toda “su experticia” durante los dos gobiernos nefastos del ex presidente regional César Álvarez Aguilar, hoy preso en el penal de máxima seguridad Piedras Gordas. Ocho años en que ningún gremio periodístico dijo oficialmente nada.

En las ciudades de Chimbote y Huaraz, entre los años 2007 y 2014, decenas de periodistas, locutores, conductores de programas de radio y televisión, redactores y fotógrafos, sirvieron, directa o indirectamente, a los intereses subalternos de César Álvarez y a la organización delictiva, corrupta y criminal que lideró con la seguridad de no ser investigado, pues logró comprar la conciencia del  presidente de la Junta de Fiscales Superiores del Santa, Dante Farro Murillo, encarcelado ahora en el penal Castro Castro.

Álvarez tenía a su servicio a los llamados “periodistas comando”. Dos de ellos, con formación universitaria, cumplen prisión preventiva en Chimbote y Lima; el más veterano logró el arresto domiciliario; y la procaz locutora, recordada por sus insultos y gritos, huye de la justicia. 

Su accionar y forma de “ejercer el periodismo” era de público conocimiento y legitimado por el gobierno regional de turno. Su misión: elogiar la gestión del presidente regional, mantener su imagen política, difamar a las personas y organizaciones sociales opositoras o críticas y encubrir actos y denuncias de corrupción. Por este “trabajo” recibían entre 1500 y 5000 soles mensuales, dinero proveniente de fuentes ilícitas.

Así, los “periodistas comando” escribieron la historia más vergonzosa del periodismo regional, que debe ser recordada y contada ahora cuando el Colegio de Periodistas del Perú ha emprendido una cruzada ética y de deslinde entre los periodistas de verdad y los seudoperiodistas que siguen denigrando la profesión, como dice Gustavo Gorriti, “disfrazados de periodistas”. 

PERIODISMO Y PODER POLÍTICO UNIDOS PARA “MATAR”

César Álvarez usaba la desinformación como un arma, y disparaba (cual ametralladora) en varios programas de radio y televisión local que estaban a su disposición. Los medios que vendieron su línea editorial fueron los canales 25, 27 y 31 de Chimbote,  canal 2 en Huaraz y las concesiones de los canales de señal a nivel nacional 5, 9 y 13 en Huaraz, a cargo de Miguel Castillo Palacios. (Datos obtenidos del informe final de la Comisión Investigadora sobre presuntas irregularidades y actos de corrupción en la región Áncash del Congreso de la República).

“Sino fuera por este canal el pueblo no se entera las obras que uno hace”. VER VIDEO, decía César Álvarez para destacar la labor de “difusión” del canal 25 Telenorte, donde era un entrevistado especial, llegaba repentinamente, hablaba sin límite de tiempo y hasta hizo despachos "periodísticos". 

Los reportajes e informes enlatados para su posterior difusión eran elaborados por un aparato de producción audiovisual, que funcionaba en un inmueble, ubicado a unos metros del mar y frente a la parroquia de la urbanización La Caleta.

Este local, que fue conocido luego como “La Centralita” de Chimbote en referencia a la que instaló Vladimiro Montesinos en Lima,  fue alquilado por la empresa Ilios Producciones SAC, de propiedad del cuestionado Martín Belaúnde Lossio, entonces director del diario La Primera y  ex asesor del presidente Ollanta Humala.

¿Pero podemos saber realmente cuántos y quiénes fueron aquellos periodistas y comunicadores que sirvieron a la organización criminal y corrupta de César Álvarez?  A partir de las declaraciones de los colaboradores eficaces, la comisión congresal que investigó el caso Áncash, presentó una prímera relación con una veintena de comunicadores implicados, incluidos en una lista de los primeros 61 implicados y que ahora subieron a 74.

 

 

“LA CENTRALITA ES UNA LEYENDA”

En los meses y años posteriores del allanamiento de “La Centralita” de Chimbote (13 de julio del 2011), en cuyo segundo piso alquilaba una habitación el entonces electo congresista por Áncash, Heriberto Benitez Rivas, la consigna de tres de los principales acusados era desvirtuar su existencia, afirmando que "La Centralita" no existió.

“La Centralita nunca existió. El nombre de La Centralita es un invento” le escuchamos decir al encarcelado Martín Belaúnde Lossio, en la entrevista dada a la periodista Milagros Leyva, el 14 de mayo del 2014. Un año después fue detenido en Bolivia y recibió orden de prisión preventiva que cumple en el penal de máxima seguridad Piedras Gordas.

El caradura ex congresista Heriberto Benitez, que cambió de domicilio y de movimiento político para “representar” a los intereses de Áncash, ofuscado repetía: “La Cntralita es una leyenda”.  Pero Benitez, quien de candidato lo vimos repartiendo artefactos eléctricos en busca de votos, siempre usó la mentira, sus habilidades mediáticas y su discurso legal para salir librado de las preguntas sobre el caso. Benitez siempre fue fiel el escudero de Álvarez , un vergonzoso rol para un fiscalizador público a sueldo.

Para el periodista chimbotano César Quino, el escudero Benitez demostró su intolerancia y mediocridad al portarse de manera agresiva en un programa de televisión local, intentando defender a Álvarez.

Aquellos comportamientos caracterizaban a los más fieles comandos, como la locutora de televisión Rosa Alicia Olivares De la Cruz (Rossy Olivares), quien afirmó en voz alta y desde la clandestinidad que “La Centralita es una burda mentira” .

La comisión congresal investigadora del caso Áncash determinó la existencia de un centro clandestino de procesamiento y edición de información, que era entregada a un grupo de periodistas encargados de defender los intereses del ex presidente César Álvarez Aguilar. Ese lugar era el inmueble de calle Los Pinos No. 600 en la urbanización La Caleta, conocida como “La Centralita”.

Precisamente, por estos días personal de la Fiscalía Supraprovincial Corporativa Especializada en Delitos de Corrupción de Funcionarios realizan inspecciones en Chimbote a 19 inmuebles, mencionados por los investigados y testigos.

EL LENGUAJE "PERIODÍSTICO” DE ROSSY OLIVARES

Mirar tan sólo por cuatro minutos uno de los programa de archivo de la “periodista” Rossy Olivares , provoca náuseas. Según las investigaciones, Rossy Olivares recibía 5000 soles al mes de Jorge Burgos Guanilo para “defender” a Álvarez en su progama de televisión. ¿Periodista o sicaria mediática?

 

 

Su programa Resumen Cruzado se emitía cada noche en Canal 31-Tele 54, de propiedad del entonces congresista Víctor Crisólogo Espejo, cuyos hijos fueron beneficiados con obras y avisos publicitarios. Todos ellos también son parte de las investigaciones del Ministerio Público.

A Olivares se le atribuye la presunta comisión del delito de lavado de activos, pues sin tener los medios económicos suficientes adquirió con 4000 soles el 100% de acciones de la cantera Flapevi en Samanco, cuyo costo real era de medio millón de dólares. Además que, usando testaferros, adquirió las embarcaciones pesqueras “Rey David” y “David”.

La locutora asegura que nunca trabajó para César Álvarez, dice que era su amiga y lo consideraba un héroe. “Estoy satisfecha de haber defendido a Álvarez. He trabajado para los ideales de su gobierno” dijo en una entrevista con Milagros Leiva, donde por su propia boca dijo: “he trabajado dos años para el gobierno de Álvarez”,  “apoyaba desde mi programa”, “promocionaba las obras”. ¿Un periodista puede trabajar para los ideales de un gobierno?

EL PERIODISMO SEGÚN “LOS COMANDOS” DE ÁNCASH

“Todos los políticos tienen a sus periodistas a quienes pagan por publicar información  a su conveniencia (…),  ¡eso no tiene nada de malo señores, no se sorprendan!” (Nelson Cicerón Vásquez Baca)

Esta concepción del periodismo explica cómo el agudo e intrépido ex reportero de Panamericana Televisión y egresado de la Universidad San Martín de Porres, terminó sirviendo a los oscuros intereses de César Álvarez, usando su programa televisivo El Poder de la Información.

Nelson Vásquez perdió la vergüenza, y cuando ya se mencionaba su nombre como implicado en el caso “La Centralita”, su discurso cada noche se iba convirtiendo en una máquina demoledora de honras, con nombres y apellidos, sin caer en la cuenta que hasta decía disparates. En su desesperación por justificar su inmoral trabajo llegó a decir:  “En todas partes hay centralitas”.

Sin dolor a las injurias y calumnias que salían de su boca, engordó por varios años sus bolsillos con dinero ilícito, dejando que el poder político y la corrupción orienten sus discursos, presentando mentiras como verdades. La insanía por “asesinar” moralmente a los opositores, lo llevó a hablar de propiedades inexistentes y hasta cuestionar lazos matrimoniales, como lo hizo con la autora de este artículo. ¿Por qué Nelson Vásquez decidió dejar de ser periodista y convertirse en “sicario mediático”?

LOS “PERIODISTAS” QUE DESACREDITAN

Neutralizar los ataques al gobernante de Áncash de turno era la consigna. Y la forma de hacerlo era lanzando opiniones con información falsa y manipulada,  comentarios provocadores y sarcásticos, desacreditando a las personas e instituciones, y hasta revelando aspectos de la vida personal de los opositores.

Y así lo hicieron, cada noche, los conductores de programas de televisión y “sicarios mediáticos” Nelson Ciceron Vásquez Baca y Wilburg Robinson Sandor Renilla Horna; presos ahora en los penales de Cambio Puente en Chimbote y Piedras Gordas en Lima, respectivamente. Según la comisión Áncash ellos recibían 5000 soles mensuales a cambio de “asesinar” la dignidad de personas e instituciones.

 

Cientos de ciudadanos ancashinos, autoridades, periodistas, miembros de la sociedad civil fueron víctimas de ataques y hechos difamatorios; entre ellos el obispo de la Diócesis de Chimbote, monseñor Ángel Francisco Simón Piorno, a quien el anciano locutor Jhony Espinoza (“Caballito Justiciero”) desde su programa de televisión lo llamó “enviado del demonio” y le exhortó a que regrese a su país (España).  Días antes, Sandor Renilla lo llamó “delincuente con sotana” en su programa de Canal 31.

El obispo, uno de los principales líderes de opinión en Chimbote, fue crítico siempre al accionar de los periodistas comando, de quienes dijo son como “perros que están esperando que les den un orden para que atacar a las personas”. El religioso habló entonces del asesinato moral de las personas, perpetrado por los mencionados comunicadores; “periodistas que han perdido la ética y la dignidad, que lesionan la imagen del periodismo local”.  VER VIDEO

 

En esa misma línea del discurso difamatoria y con la misma práctica del ataque vil contra los opositores, el  propio presidente regional César Álvarez acusó de homosexuales a los sacerdotes promotores de Radio Santo Domingo, una emisora católica con una marcada línea independiente y de lucha contra la corrupción.

También los periodistas críticos y no alineados al régimen fueron atacados, tratando de poner en tela de juicio su independiencia y llamándolos "coimeros". Usando la información distorsionada y subterránea, el aparato mediático de Álvarez se aseguró de hacer llegar panfletos a las viviendas de los familiares, amigos y lugares frecuentados por varios honbres y mujeres de prensa. Allí estuvieron incluidos periodistas de Radio Santo Domingo, Diario Chimbote, Correo, Exitosa, Canal 55, El Ferrol, Canal 88 y América Televisión, canal que denunció el hecho a nivel nacional.

 

DE FOTOGRÁFOS Y CAMARÓGRAFOS INFILTRADOS

Yonel Bonilla, un fotógrafo involucrado en el proceso investigatorio del caso “La Centralita” confirma que, dentro de la caravana de camionetas que acompañaba a César Álvarez a los actos públicos en la costa y sierra ancashina, una de ellas trasladaba a camarógrafos, fotógrafos y personal de prensa oficial. 

Asegura que su servicio, entre el 2011 y 2012, fue puntual, profesional y no hizo amistades. Consistía en registrar las actividades y viajes del gobernante regional; solicitadas previamente  y por las cuales recibía, de manos del mismo Jorge Burgos Guanilo, asesor imagen de Álvarez, un pago en efectivo sin firmar recibo alguno. 

 

Muchos de la lista de investigados en este caso argumentan haber tenido vínculos profesionales similares a Bonilla y exclusivo contacto con Burgos; en calidad de fotógrafos, técnicos, editores, locutores. Por eso reclaman ser excluidos del proceso, en la que figuran como coautores en el delito de asociación ilícita para delinquir.

También son investigados, quienes sin ser periodistas, realizaban trabajos similares aunque soterrados, como el que hacían Danilo Nicanor Meléndez Ponce y Max Milla Inca, (camarógrafo y reportero de Jhony Espinoza Linares).

Su “servicio” era infiltrarse entre los opositores al régimen para traer información, a cambio de 1500 soles mensuales (dice el expediente Áncash). Era común verlos junto a los reporteros de otros medios, haciendo “coberturas” de notas políticas y grabando hasta a los periodistas, soltando a veces preguntas teledirigidas y usando sus pequeñas cámaras de mano con actitud intimidante.

SERVICIOS DE COMUNICACIÓN “GRATUITOS”

Martín Belaúnde Lossio habría que darle un premio por ser el único empresario ligado a medios de comunicación que fue capaz de producir material audiovisual sin cobrar y sin personal en su planilla. ¿Cómo lo hizo? Los videos que su empresa Illios Producciones realizaron fueron con tres objetivos: mejorar la imagen de César Álvarez, hacer proselitismo del movimiento Cuenta Conmigo y difundir la candidatura de Heriberto Benitez Rivas a Congreso de la República.

Y no cobró nada, pero tampoco pagó, pues su empresa declaró S/. 00 como Renta Mensual antes la SUNAT, desde diciembre del 2006 a marzo del 2013. ¿Puede una empresa de comunicaciones sostenerse sin ingresos por 7 años y hacer producciones con fines políticos, y gratis?

Sin embargo, EsSalud en los periodos 2001 y 2013 tuvo en su registo a 15 trabajadores, entre ellos los mismos Belaúnde y Burgos. Además Brenda Carolina Bernal Palacios, José Roger Conteras Salazar (“Sánguche”) Francisco Alfredo García Lozada, Heli Lecca Cruzado y su esposa Anabel Norma Tarazona Hervias y Germán Enrique Ramos Tafur.

Según sus propias declaraciones, ante la Fiscalía Supraprovincial Corporativa Especializada en Delitos de Corrupción de Funcionarios, Belaúnde dijo que desconocía la cantidad de trabajadores que tenía en Illios Producciones, “porque se apoyan con los del diario La Primera”, cuya oficina regional se instaló en Chimbote, al servicio de la gestión regional de la “Bestia de Áncash”. Afirma que decidió realizar, a título gratuito, spots de publicidad para mejorar la imagen de César Álvarez Aguilar por la amistad que tenía. Lo mismo hizo para apoyar la candidatura de Heriberto Benitez y Juan Calderón, cuando el partido Solidaridad Nacional se unió al Movimiento Regional Cuenta Conmigo.

HACIENDO PERIODISMO SERVIL PARA “LA PRIMERA”

Una historia que poco se sabe es cómo operó La Primera en Chimbote y para ello conversamos con un ex redactor, quien asegura que pese a que se conocía que Martín Belaúnde era el dueño del periódico nunca se reunión con ellos. Las coordinaciones se realizaban con el periodista venido de Trujillo, Carlos Chávez.

Había una sala de redacción ubicada en el tercer piso del edificio Alfa, esquina de los jirones Bolognesi y Elías Aguirre. Los reporteros salían comisionados pero las notas políticas era de manejo exclusivo de Carlos Chávez..

Varios periodistas que pasaron por La Primera, cuyos pagos siempre fueron a destiempo, prefieren hoy no mencionar dicha “experiencia” en sus hojas de vida profesional.

Un estudio de la Universidad Nacional del Santa, que analizó las ediciones de La Primera de Chimbote, entre enero y marzo del 2011, concluye que este diario entregó noticias halagüeñas del gobierno regional de Áncash, hasta convertirse en una suerte de vocero oficial y propagandista de César Álvarez y sus funcionarios. Así recomienda a La Primera replantear sus principios periodísticos pues lo que “viene haciendo es propaganda política antes que ejercicio periodístico responsable”.

Basta ver sus portadas para reconocer la intención de los titulares. La práctica de La Primera se repitió con La Primera de Trujillo en sus vínculos con César Acuña Peralta.

RECUPEREMOS LA DIGNIDAD

Los decanos de los consejos regionales de los Colegios de Periodistas de Áncash, Cajamarca-Amazonas, La Libertad, Lambayeque, Piura y Tumbes, reunidos hace en setiembre en Trujillo, han sido los primeros en pronunciarse sobre la problemática del seudoperiodismo y las prácticas antiéticas de algunas personas que dicen ejercer el periodismo.

Aunque el pronunciamiento se refiere estrictamente a recomendaciones para aquellos que trabajan en la radio, televisión e impresos, no podemos negar que la problemática se escapa de las manos cuando hablamos del internet.

Como lo advierte el estudio de la Open Society Foundation sobre los medios digitales en el Perú: “han ingresado a la dinámica informativa personas que fungiendo de periodistas evidencian, en la gran mayoría de los casos, profundo desconocimiento de las reglas elementales, deberes y derechos propios del quehacer periodístico”.

Vivimos hoy una suerte de proliferación de editores de medios digitales o páginas de Facebook, que se  presentan como “periodísticas” y dedican tiempo a producir, reeditar y presentar información, no necesariamente de interés para el público lector, ni tampoco asegurando calidad de contenidos y credibilidad.  Algunos son complemento de algún programa de radio o televisión, y otros, han nacido para apoyar al gobierno local de turno o a un próximo candidato municipal o regional.

El Colegio de Periodistas del Perú nos recuerda que la misión del periodismo es informar, educar, orientar e investigar. Volvamos la mirada  a la historia reciente del periodismo en Áncash, siendo valientes para llamar a quienes cometieron delito por su nombre y cerrar filas contra los seudoperiodistas, los disfrazados y auqellos que intentan repetir prácticas del sicariato mediático que promovió Álvarez en Áncash.

¡Periodistas, recuperemos la dignidad!

(Foto: Adaptación imagen de Migenteinforma.com) 

Los implicados se defienden

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Campaña en Facebook: Libertad para Nelson

 

 

 

 

 

 

 
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