Huaraz en Línea - Nueva norma técnica busca elevar los estándares de producción, asegurar la inocuidad del fruto y fortalecer la competitividad de los productores nacionales.
• Entre enero y junio del 2025, las exportaciones de pitahaya superaron los USD 1.6 millones.
La pitahaya peruana, reconocida como una de las frutas exóticas con mayor proyección internacional, viene conquistando mercados en España, Alemania, Francia, Reino Unido, Países Bajos, Estados Unidos y China. Con el objetivo de impulsar su calidad y valor comercial, el Instituto Nacional de Calidad (Inacal), organismo adscrito al Ministerio de la Producción, aprobó la Norma Técnica Peruana “NTP 012.201:2025 PITAHAYA. Buenas prácticas agrícolas y poscosecha”.
Esta nueva norma técnica establece criterios para asegurar la calidad e inocuidad de los frutos frescos destinados al consumo humano o al procesamiento agroindustrial, promoviendo una producción agrícola sostenible, que proteja la salud pública, preserve el medio ambiente y contribuya a mejorar las condiciones de vida de los productores.
El documento abarca todas las etapas de la cadena productiva: desde la selección del terreno, las labores de cultivo, hasta la cosecha, transporte y almacenamiento. Su implementación es clave para fortalecer la trazabilidad, elevar la productividad y garantizar que la pitahaya cumpla con los estándares internacionales de calidad.
Principales recomendaciones de buenas prácticas agrícolas:
• Evaluación y elección del terreno: debe encontrarse lo más alejado posible de fuentes potenciales de contaminación.
• Preparación del terreno: considerar historial y manejo del terreno cuando menos de tres años agrícolas y análisis de caracterización del suelo.
• Elección de semillas y variedades: usar material certificado, adaptado al clima local y resistente a plagas.
• Georreferenciación de parcelas: cada unidad productiva debe contar con coordenadas (UTM) y señalización para garantizar la trazabilidad.
• Labores culturales: deshierbo, poda, control de plagas y fertilización orgánica.
• Nutrición: de acuerdo con las necesidades del cultivo.
• Protección fitosanitaria: aplicar los principios del Manejo Integrado de Plagas (MIP), priorizando métodos naturales y sostenibles.
• Cosecha y poscosecha: cuidar la manipulación del fruto para mantener su calidad y reducir pérdidas.
• Gestión ambiental: implementar un plan básico de manejo de residuos, compostaje, reforestación y conservación de flora y fauna.
Además, la norma promueve el uso responsable del agua y del suelo, la capacitación continua del personal y la documentación de registros de campo, como parte de un enfoque integral de calidad.
Su aplicación alcanza todas las regiones productoras de pitahaya del país: costa, sierra y selva, con especial presencia en Lima, La Libertad, Lambayeque, Piura, Ica, Junín y Amazonas, regiones que reúnen condiciones ideales para su cultivo y representan una oportunidad de desarrollo económico para pequeños y medianos agricultores.
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