Huaraz en Línea. - La tecnología puede ser un motor de crecimiento para los emprendimientos, siempre y cuando esté alineada con su propósito original. Así lo afirma Javier Albarracín, director del Centro de Tecnología y Transformación Digital de la Universidad Tecnológica del Perú (UTP), quien comenta que uno de los errores más comunes es adoptar tecnología por tendencia, lo que puede terminar desviándose del núcleo del negocio. Según su experiencia, la tecnología debe ser un multiplicador de los objetivos, y no un fin en sí misma.
“Cada herramienta debe responder a si realmente acerca al negocio a resolver el problema que le dio origen o si, por el contrario, genera distracción; cuando ocurre lo segundo, recomiendo esperar”, destaca. Según Albarracín, la tecnología cumple su verdadero papel cuando no cambia la esencia del emprendimiento y se refleja en mejores resultados para el cliente final.
Automatización para crecer con eficiencia
Durante las fases de crecimiento, no todos los procesos necesitan la misma complejidad tecnológica. Albarracín destaca que “los primeros en automatizar deben ser aquellos que consumen tiempo repetitivo y desvían la atención del valor diferencial del negocio.” Áreas como ventas, marketing, operaciones, finanzas, atención al cliente y gestión interna pueden apoyarse en soluciones digitales básicas para escalar sin necesidad de aumentar rápidamente el equipo, agrega.
Según el director de la UTP, se debe comenzar con “quick wins” a bajo costo, aprovechar las herramientas con planes gratuitos, y medir el retorno de la inversión en plazos cortos.
Tomar decisiones sobre tecnología de valor real
Ante la presión para implementar todas las tendencias tecnológicas, Albarracín establece una regla: “No implementar nada que un competidor pueda copiar en pocos meses”, advierte. “Tecnologías como la inteligencia artificial generativa, el metaverso o el blockchain solo aportan valor cuando resuelven un problema concreto del cliente o generan una ventaja competitiva sostenible”, añade.
Para tomar decisiones más acertadas, propone hacerse las siguientes preguntas para evaluar la herramienta: “¿Resuelve un problema real y medible? ¿Puede implementarse en menos de dos meses? ¿Requiere capacidades que no tenemos?” En ese sentido, destaca que “muchas organizaciones están persiguiendo la ‘IA por IA’, cuando lo más efectivo es comenzar con una o dos soluciones que entreguen retorno inmediato. “La ventaja no está en adoptar todo, sino en adoptar lo correcto con mayor rapidez y mejor ejecución’”, agrega.
Talento digital y crecimiento controlado
Más allá de las herramientas, Albarracín destaca que el talento digital es el principal motor del escalamiento. “La tecnología no funciona por sí sola si no hay personas capaces de traducir las necesidades del negocio en decisiones basadas en datos, automatización y experimentación”, sostiene.
En etapas de cre
cimiento, destaca la importancia del talento híbrido, que comprende el negocio y sabe cómo aprovechar las herramientas digitales, al mismo tiempo que una cultura de experimentación y capacitación constante. Por otro lado, también señala que el crecimiento tecnológico puede provocar desorden si se produce de manera más rápida que los procesos y la cultura organizacional. Para evitarlo, se debe mantener un gobierno tecnológico simple y medir indicadores antes y después de cada implementación.
La tecnología, por tanto, debe estar siempre al servicio del negocio. “Mantener el foco en el propósito, automatizar lo repetitivo y priorizar resultados rápidos y medibles permite escalar de forma ordenada, sin perder el control ni la esencia del emprendimiento”, concluye.
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